sábado, 15 de diciembre de 2018

¿Y si se acaba?

Estos días he pensado mucho y de tanto pensar me enrollo, me torturo, me apeno. 
De todo lo que he pensado, llegó la peor situación que se podría presentar en mi relación: que se acabe.
Tal vez cualquiera pensaría que siempre se puede recomponer el corazón después de eso, yo lo pensaba, nunca me ha costado mucho superar rupturas, un mes o un mes y medio de tristeza. Es que mis relaciones anteriores han sido distintas.

Cuando llegó este pensamiento, me dolió el pecho, me ardieron los ojos (si, por enésima vez lloré) y la angustia se apoderó de mi. Me pregunté por qué, me respondí que es la primera relación en la que destruyo todos mis muros, me muestro tal cual soy y me esfuerzo en ser la mejor versión de mi misma, porque ambos nos lo merecemos, porque nuestro amor lo vale. 

Cuando comenzamos esta relación, a mis 25 años, me propuse una meta: amar a una persona sin enamorarme de la imagen que tengo de ella. Me explico: Cuando se es adolescente adoramos a una persona desde lejos, conocemos el ideal de como se muestra frente a los demás y llegamos a ilusionarnos, incluso enamorarnos, de la imagen que formamos en nuestra cabeza de esa persona. Pero en algún momento llegas a relacionarte y resulta que quizás no era tan simpático, o descubres que es muy celoso y controlador. Cuando se derrumba ese ideal te sientes traicionada.

En mi camino a la madurez, tuve mucho amores de ese tipo, pero esta vez quería hacerlo bien, sin ilusiones ni ideales, sin expectativas altas más que el esperar que me quisiera tal cual soy. Y lo logré, dejé de ilusionarme y lo he amado tal cual es, hemos planificado proyectos juntos, discutimos y analizamos lo que nos apasiona, hemos hablado de formar familia y de lo mucho que nos gusta estar juntos.

¿Y si se acaba? ¿Cómo podré volver a querer a otra persona de la manera en que lo quiero a él ahora? Imagino un proceso muy largo, de mucha tristeza y e reconstrucción. Me fui entregando de tal manera que nunca pensé que se podía acabar, si hubiera imaginado ese escenario de seguro no me entregaba... pero ¿no se trata de eso el amor? ¿de entregarle a la otra persona todas las armas para destruirte, esperando que no lo haga?

viernes, 14 de diciembre de 2018

Problema (?)

Creo que en nuestra relación tenemos un problema. Podemos estar días enteros sin hablarnos, sin siquiera saber si el otro está vivo y no pasa nada. 

Yo no era así, me amoldé a su comportamiento, quizás sea un dejo de indiferencia o simplemente no le gusta que estén constantemente preguntándole qué hace, o tiene que ver con que no le gusta sentirse obligado a responder a nadie, porque desde pequeño fue independiente y autovalente. Por mi parte, siempre ha habido alguien interesado en saber de mi, mi madre principalmente, mi familia en general. Gente interesada en saber si llegué bien, dónde estoy, si voy a llegar a comer, si amanecí bien, etc. 

¿Tradiciones familiares? ¿Curiosidad? ¿Amor?

Sabría por qué, me encantaría saberlo, pero nunca me lo ha dicho.

Carta imaginaria

Querido amor:
Estos días han sido muy tristes, te extraño tanto. Me siento como si llevásemos apenas unas semanas de relación porque no sé qué estás pensando, con qué estado de ánimo recibes mis mensajes o si piensas en mi, extrañándome. Rara y dolorosamente te imagino en tu casa disfrutando de una siesta, mirando una película o serie, comiendo algo rico, sin preocuparse de nada, de nadie. Te juro que quiero mirarte e imaginarte extrañándome, pero no sé por qué solo imagino tu indiferencia.
Te pedí que me hablaras y me buscaras cuando realmente quisieras verme porque ya me siento muy incómoda casi rogándote el vernos. Solo recibí un mensaje " conversamos en persona mejor.Lo siento si no soy lo que tanto querías o esperabas". La indiferencia es mi supuesto inmediato. Han pasado los días y nada, ni un mensaje, ninguna llamada. Ni siquiera se trataba de si eres o no lo que yo esperaba, no me enamoré de las ilusiones que me provoqué, me enamoré de ti, de tu verdadero yo. 
Parece gracioso, eras tú quien decía que yo no me comunicaba, pero cuando lo hago te molesta o te sientes atacado. Esta vez quise evitar eso y en mi largo mensaje te dije que lo que te decía no era en plan de reclamo enojada, más bien te lo decía con mucha pena, pero aún así no he recibido nada de tu parte.
Cuando pienso en todo esto llego a la conclusión más triste que mi corazón puede aguantar (o no?), que ya no me amas, que te aburrí, que ya no quieres pasar el tiempo conmigo. Pero ¿sabes qué? sería bueno y sano que me lo dijeras, que no alargaras más esta tortura.

te amo

jueves, 13 de diciembre de 2018

Llorar

Estoy en un estado de tristeza, creo que no había estado tan triste, jamás por tantos días. Lo terrible es cuando te esfuerzas en no llorar, pero ya no puedo. Hoy fue difícil.

Iba camino a mi trabajo en la micro, me bajó la pena, las ganas gigantes de llorar. Cerré muy fuerte mis ojos, con la cabeza mirando hacia arriba, evitando a toda costa que no pasara. Pero las lágrimas atravesaron mis párpados, sentí cómo ardían mis ojos y por más que me esforcé... lloré. No recuerdo cuántas lágrimas cayeron, no sé si me vio alguien, no me importó mi maquillaje. Sequé mis lágrimas con el dorso de mi mano derecha, luego la izquierda y me fui mirando el camino.

Durante la mañana en el trabajo no pude sonreír, no dije nada gracioso, solo trabajé y llegado el momento de partir, me despedí y me fui.

Llegué a la casa, comí y con la misma pena me fui a dormir. Tuve un sueño precioso, feliz. La otra vez leí que los sueños que tienes son durante el sueño que no es reparador (REM) y en realidad lo que sueñas no duran más allá de 2 a 3 minutos, aunque tú creas que soñaste toda la noche. Fui feliz en sueños, por 2 o 3 minutos. Pero desperté. Desperté y me hundí más en mi pena sabiendo que había sido un sueño, un hermoso sueño.

¿Somos más tristes cuando hay una pequeña luz de felicidad entremedio? ¿Es preferible acostumbrarse a la tristeza? no sé, ya quiero llorar otra vez ...

¿Cuántas veces me han ganado las lágrimas?

ya perdí la cuenta