viernes, 14 de diciembre de 2018

Carta imaginaria

Querido amor:
Estos días han sido muy tristes, te extraño tanto. Me siento como si llevásemos apenas unas semanas de relación porque no sé qué estás pensando, con qué estado de ánimo recibes mis mensajes o si piensas en mi, extrañándome. Rara y dolorosamente te imagino en tu casa disfrutando de una siesta, mirando una película o serie, comiendo algo rico, sin preocuparse de nada, de nadie. Te juro que quiero mirarte e imaginarte extrañándome, pero no sé por qué solo imagino tu indiferencia.
Te pedí que me hablaras y me buscaras cuando realmente quisieras verme porque ya me siento muy incómoda casi rogándote el vernos. Solo recibí un mensaje " conversamos en persona mejor.Lo siento si no soy lo que tanto querías o esperabas". La indiferencia es mi supuesto inmediato. Han pasado los días y nada, ni un mensaje, ninguna llamada. Ni siquiera se trataba de si eres o no lo que yo esperaba, no me enamoré de las ilusiones que me provoqué, me enamoré de ti, de tu verdadero yo. 
Parece gracioso, eras tú quien decía que yo no me comunicaba, pero cuando lo hago te molesta o te sientes atacado. Esta vez quise evitar eso y en mi largo mensaje te dije que lo que te decía no era en plan de reclamo enojada, más bien te lo decía con mucha pena, pero aún así no he recibido nada de tu parte.
Cuando pienso en todo esto llego a la conclusión más triste que mi corazón puede aguantar (o no?), que ya no me amas, que te aburrí, que ya no quieres pasar el tiempo conmigo. Pero ¿sabes qué? sería bueno y sano que me lo dijeras, que no alargaras más esta tortura.

te amo

No hay comentarios:

Publicar un comentario